SONRÍE cada vez que puedas y también cuando más te cueste, y entonces aprenderás que si tú no lo permites, nada será capaz de arruinarte tu alegría, ni siquiera la tristeza de tener que llorar de vez en cuando por algo doloroso. Por muy pequeño que sea el motivo de ese dolor, aprende a valorarlo y seguir adelante apreciándolo TODO como se merece, cada hora, cada minuto, cada segundo
No hay comentarios:
Publicar un comentario